Maiko

Segundo asalto (noviembre de 2007).

Maiko, c’est moi. Un pequeño ser como otro cualquiera, pero mejor. Bastante soberbio (ya ven), y un tanto airado; goloso y lujurioso sin más adverbios; extremadamente perezoso; y, por suerte, poco codicioso y envidioso, aunque con ramalazos, para qué lo vamos a negar. Una joya, en resumen.

Reescribo estas líneas porque los cambios en mi vida así lo requieren, o eso me parece; pero les voy dejando mi antiguo yo más abajo, como corresponde a la mencionada soberbia. Le he cogido el enésimo rizo a la vela mayor de mi buque, Mongoliay me he mudado de un puerto a otro puerto, siguiendo la línea de la costa, con la esperanza, quizás, de volver un día a las playas atlánticas de mi infancia, o a los pies de la sierra de mis años de estudiante. Soy, en resumen, un culo inquieto, que ha vivido en cinco ciudades en los últimos diez años. Odio mudarme y adoro cambiar. Siento el tirón de Berlín y de Cádiz con la misma fuerza, y sé que nunca podré tenerlo todo.

Pero yo lo quiero todo. Y lo quiero ahora.

De momento, he alcanzado pequeños logros en mi vida: Por fin vivo sola en un piso que me gusta (con mi hamster); ya no trabajo para el Mal, sino con una amiga en una pequeña empresa, reinventándome como traductriz y coordinatriz (he estado a punto de escribir cocatriz; no me lo tengan en cuenta); creo haber encontrado el amor de mi vida (conozco las enormes posibilidades que tengo de estar equivocándome, por supuesto). No está mal. Mi vida social se ha reducido al mínimo por razones geográficas, pero aún no he decidido si eso me disgusta, ya que mantengo la firme convicción entristecida de que el noventa por ciento de la humanidad es subnormal (esto es completamente contradictorio, claro). Mis amigos están demasiado lejos, pero creo que ya me he acostumbrado a eso.

Me gustan los libros, el sushi, los ordenadores, viajar en plan mochilero, los comics de superhéroes y abrir cajas (con cosas dentro, se entiende). No me gustan los pimientos, el cine de terror, conducir ni correr. Por ejemplo. No le den más vueltas: soy una chica WYSIWYG.

En fin, aquí sigo escribiendo. Llámenlo incontinencia verbal o exhibicionismo emocional; pero si no les gustara no estarían aquí. O sea: y tú más.


Primer asalto (abril de 2007).Maiko es un pequeño ser generalmente inofensivo, que escribe este blog que estás visitando, y que soy yo, aunque a veces me dé por hablar en tercera persona. Antes de llegar aquí, escribía este otro blog, y también me describía por allí. El nombre de Maiko se lo puse a mi personaje de La Leyenda de los Cinco Anillos antes de saber lo que era una maiko, y desde luego antes de leer ese libro o ver esa película, aunque luego todo pareció encajar de una manera extraña. BodypaintingLos dos caracteres que componen la palabra “maiko” significan “danza” y “niña”. Para tu información. Por ahí me conocen también como Naran o Naranja, pero eso que llamamos rosa, con cualquier otro nombre etcétera etcétera.Sí, soy una friki. A los dos años reconocía el retrato de Gauss y a los siete leía cuentos de Asimov. Cuando a los dieciocho mis amigos de Granada me descubrieron los comics Marvel y los juegos de rol, crearon un monstruo. Si hubiera estudiado ciencias, sería una geek. Como hice letras, sólo soy una pedante. Mis estudios de traductriz me han convertido en aprendiz de todo y maestra de nada.Todas las cosas cambian, y nosotros cambiamos con ellas. He tenido el detallazo de ahorrarte el latinajo. Mi pequeño corazón andaluz todavía se resiente a veces del exilio barcelonés en el que nos hallamos desde hace casi un año y medio. Tengo más acento ahora que cuando vivía en Sevilla o Granada, echo de menos la guasa y la malafollá a partes iguales, y me rindo sin condiciones al acento gaditano. Algún día volveré, o me iré a vivir a Alemania. Por último, éste es mi blog y me lo follo cuando quiero.

He dicho.

Un comentario a “Maiko”

14 04 2007
Halón Disparado » To be or not to be geek (01:18:15) :

[...] Maiko, describiéndose deliciosamente a sí [...]